
En efecto, en medio de la reciente escalada bélica de marzo de 2026, Irán ha movilizado armamento avanzado desde sus denominadas «ciudades de misiles» subterráneas.

Estos búnkeres, situados a profundidades de hasta 90 metros bajo montañas, están diseñados para resistir ataques aéreos y albergan gran parte del arsenal estratégico del país.
Armamento clave desplegado
Misiles Hipersónicos: Se ha reportado el uso del Fattah-II, capaz de alcanzar velocidades de hasta Mach 15 y diseñado para evadir sistemas de defensa como los Patriot estadounidenses.
Misiles de Largo Alcance: El Khorramshahr y el Kheibar Shekan han sido identificados en recientes lanzamientos. Tienen un alcance de hasta 2,000 km, permitiendo impactar objetivos en todo el Golfo Pérsico e Israel.
Drones Suicidas: Teherán ha exhibido túneles saturados de drones de la familia Shahed, utilizados en ataques enjambre contra bases en la región.
Contexto de los ataques
Tras la operación conjunta de EE. UU. e Israel el 28 de febrero, Irán respondió con bombardeos masivos. Según reportes de DW y Infobae, los proyectiles han impactado en:
Centros urbanos en Israel, incluyendo Beit Shemesh.
Bases de EE. UU. en Baréin, Catar y Emiratos Árabes Unidos.
Instalaciones diplomáticas en Arabia Saudita y Kuwait.
La salida de este armamento de los túneles marca un cambio en la doctrina militar iraní, pasando de una postura defensiva a una ofensiva directa frente a sus adversarios regionales