«Represalia», «venganza» y una «polémica sin sentido». Así calificó la presidenta de la Aduana Nacional, Karina Serrudo, la denuncia presentada contra el presidente de YPFB, Armin Dorgathen, tras la orden de aprehensión emitida por un fiscal en Yacuiba por presunto contrabando.
«Fue una sorpresa», dijo Serrudo al referirse a la notificación de la admisión del caso. Aclaró que la exportación fue legal, que los denunciantes «no estaban habilitados para actuar judicialmente a nombre de Aduana» y que «sólo ella puede presentar estas denuncias personalmente mediante poder». Además, explicó que la denuncia fue hecha horas después de que los dos funcionarios fueran desvinculados, lo que consideró una acción de «venganza» tras su despido.
Serrudo remarcó que la exportación observada contaba con respaldo legal según un decreto de 2005 y destacó la contradicción en la denuncia: «Ellos mismos dieron la autorización a la exportación». Para la presidenta de Aduana, el caso es una «polémica sin sentido».